Enfermedades Ginecologicas

La mujer pasa durante su vida fertil por una serie de patologias, que al iniciar su vida sexual se pueden acentuar, es por eso que debe acudir una vez al año al ginecólogo y realizar, con la periodicidad que su médico indique, exámenes como el  papanicolau, mamografía, ecografía, etc., con la finalidad de prevenir diversas enfermedades y detectar otras que muchas veces son silenciosas en sus inicios y a la larga pueden traer problemas

Entre los 20 a 35 años, algunas de las enfermedades ginecológicas más frecuentes  son  los fibromas, quistes de ovario, endometriosis, dispareunia (dolor al tener relaciones), enfermedades infecciosas,  sangrados anormales y el dolor pélvico .

Dentro de estas enfermedades tenemos:

FIBROMAS: Son tumores benignos que se forman y alojan en el útero, siendo muy frecuente en mujeres.   Aunque muchas veces no presentan síntomas,   pueden causar hemorragias, infertilidad y abortos.  Deben ser tratados  si crecen mucho o causan molestias  como: sangrados excesivos o irregulares, dolor, compresión de órganos adyacentes como vejiga y recto, sensación de masa pélvica e infertilidad. Para detectar el tamaño y la ubicación  el mejor examen y el que más se usa por la exactitud de sus resultados, su accesibilidad y su bajo costo es la ecografía transvaginal,  aunque en algunos casos de difícil diagnóstico se puede pedir una resonancia magnética.

ENDOMETRIOSIS: Es muy común, y el  síntoma más frecuente es el dolor. Se supone que un 5 a 10 % de las mujeres mayores de 25 años pueden tener algún grado de endometriosis, y que al menos una de cada 4 mujeres que sufren de infertilidad por causa de endometriosis.

La endometriosis consiste en la aparición y el crecimiento de tejido endometrial fuera del útero, sobre todo en la cavidad pélvica como en los ovarios, detrás del útero, en los ligamentos uterinos, en la vejiga urinaria o entre otras partes del cuerpo. El problema es que  muy pocas pacientes lo saben, porque el diagnóstico de este mal es difícil de hacer a través del examen clínico o de los análisis frecuentes, se requiere usualmente de una laparoscopía, por eso la mujer a debe tener en cuenta que si siente dolor intenso durante su ciclo menstrual,  sienta dolores cada vez más intensos, o que tenga dolor al tener relaciones sexuales o al hacer sus necesidades fisiológicas, consulte con su médico.

DISPAREUNIA: Es el dolor al tener relaciones sexuales, esto es más  frecuente en las mujeres y esto puede generar problemas con tu pareja ya que no van a poder llevar una  vida sexual plena. Entre las causas puede ser: Físicos: infecciones por hongos, enfermedad inflamatoria pélvica que es un proceso infeccioso que  afecta a las trompas y no solo produce dolor, si no se trata a tiempo puede causar infertilidad.  Podría ser por causa de endometriosis, tumores y adherencias. También un problema Psicologico, la mujer va a tener miedo de intimidar, puede sentir  depresión, angustia y rechazo a su pareja para no padecer del dolor, la persona afectada debe buscar un ginecólogo que le inspire confianza y con quien pueda hablar libremente, y que el médico se tome el tiempo para buscar las causas físicas y corregirlas, y luego ayude a la pareja a reiniciarse en el sexo, libres de dolores y temores, para que gocen plenamente de él.

SANGRADOS ANORMALES Puede ser por problema emocional o físico, problemas de coagulación, alteraciones hormonales, o por problemas de patología física, como pólipos endometriales, fibromas, adenomiosis, enfermedades pre malignas como hiperplasia de endometrio o los cánceres tanto de endometrio como de cuello uterino. Hay que tener en cuenta que el sangrado excesivo, produce anemia en la mujer, si es severa altera el transporte de oxígeno a los tejidos, comprometiendo el funcionamiento de todos los órganos (cerebro, riñones, corazón, etc.). El tratamiento  va de acuerdo muchos factores, entre los cuales está la causa del sangrado, la intensidad del mismo, la edad de la mujer, su deseo de mantener la fertilidad y se puede solucionar con medicamentos, dispositivos medicados o cirugías no invasivas como son la laparoscopia o histeroscopía,   procedimiento en el cual uno entra con cámaras e instrumental, a través de la vagina, al interior del útero.

DOLOR PELVICO Puede ser agudo o crónico, constante o cíclico, y en función de esas características, de su intensidad, tiempo de evolución, etc  hay que buscar las posibles causas y tratarlas.  Pueden ser causas de origen ginecológico,  urológicas, de columna, metabólicas, neurológicas, etc.  Es un proceso complejo que tiene muchos posibles orígenes por lo que el diagnóstico y tratamiento no siempre es fácil.

Sindrome Pre-Menstrual

El síndrome premenstrual lo podemos definir como el conjunto de síntomas físicos, psíquicos y emocionales que alteran, al menos de forma leve, la actividad cotidiana y las relaciones personales de las mujeres que lo padecen durante la fase lutea, o 2ª fase del ciclo menstrual, (esta fase abarca el periodo comprendido entra la ovulación y la menstruación, desapareciendo o aliviándose considerablemente durante la menstruación o al desaparecer esta.)

El SPM afecta en los países desarrollados al 30-40% de las mujeres en edad reproductiva y al 20-32% de las mujeres premenopáusicas.

Cuando el SPM cursa con predominio de síntomas afectivos e interfiere, de forma significativa con la vida social, laboral o de pareja se denomina “trastorno disfórico emocional” (TDE), y supone entre un 5-10% de los casos de SPM.

La prevalencia del SPM es difícil de estudiar dado la subjetividad de los síntomas y la falta de pruebas diagnóstica objetivas, que hacen difícil diferenciar este síndrome de los síntomas premenstruales aislados fisiológicos, no existiendo factores de riesgo personales, familiares, culturales o socioeconómicos claros establecidos. No obstante podemos relacionar este síndrome con una disminución de la calidad de vida, disminución del rendimiento laboral y aumento del consumo de recursos médicos, por lo que el SPM supone un problema de salud publica importante en los países desarrollados.

CANCER DE SENO

El cáncer de seno es el cáncer más común entre las mujeres estadounidenses, excluyendo el cáncer de piel. Alrededor de 1 de cada 8 (12%) mujeres en los Estados Unidos padecerá cáncer de seno invasivo durante el transcurso de su vida.
Para el año 20158 los cálculos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer para este cáncer en los Estados Unidos son:

  • Alrededor de 251,840 nuevos casos de cáncer de seno invasivo serán diagnosticados en las mujeres de este país.
  • Alrededor de 62,290 nuevos casos de carcinoma in situ (CIS) serán diagnosticados (el CIS no es invasivo y es la forma más temprana de cáncer de seno).
  • Alrededor de 42,290 mujeres morirán de cáncer de seno.

Después de aumentar por más de tres décadas, las tasas de incidencia del cáncer de seno en las mujeres comenzaron a disminuir en 2000 para luego descender aproximadamente 7% desde 2002 a 2003. Se cree que esta gran reducción se debe a un menor uso de terapia hormonal después de la menopausia que ocurrió después de los resultados de Women's Health Initiative publicados en 2002. Este estudio relacionó el uso de terapia hormonal con un riesgo aumentado de cáncer de seno y de enfermedades cardiacas. En los últimos años, las tasas de incidencia se han mantenido estables en las mujeres blancas, pero han aumentado ligeramente en las mujeres de la raza negra.
El cáncer de seno es la segunda causa principal de muerte por cáncer en las mujeres, siendo la primera el cáncer de pulmón. La probabilidad de que el cáncer de seno sea responsable de la muerte de una mujer es de aproximadamente 1 en 36 (alrededor de tres por ciento). Las tasas de mortalidad del cáncer de seno han ido disminuyendo desde 1999, reportándose la mayor disminución en las mujeres menores de 50 años de edad. Se cree que estos descensos son el resultado de la detección más temprana mediante pruebas, un mejor acceso a la información y los avances en los tratamientos.

CANCER DE CUELLO UTERINO

El cérvix o cuello uterino es la parte inferior del útero que forma el canal que lleva a la vagina. La mucosa que recubre el cérvix está en continuidad con la vagina y se denomina ectocérvix, mientras que la que recubre el conducto o canal cervical que lleva hasta la cavidad del cuello uterino, se denomina endocérvix.
En este tipo de cáncer, la mayor parte de los tumores surgen en la zona donde se une el ectrocérvix con el endocérvix dando lugar a carcinomas de células escamosas.
El cáncer se produce cuando las células normales del cuello del útero empiezan a transformarse y crecen de manera descontrolada.

Causas
Existen algunos factores de riesgo que están relacionados con la incidencia del cáncer de cuello de útero. El más importante que participa en el desarrollo de lesiones premalignas es la infección por papilomavirus o virus del papiloma humano (VPH). Tal y como señalan desde SEOM, el VPH está presente en el 99 por ciento de los casos de cáncer de cérvix.
El VPH se transmite de persona a persona mediante las relaciones sexuales y el riesgo de infección aumenta si la actividad sexual comienza a edades tempranas, la mujer tiene muchos compañeros sexuales, o mantiene relaciones con un hombre que ha tenido muchas parejas, y mantiene una relación sexual con un hombre que tiene verrugas en el pene.

Otros factores que podrían causar este tipo de cáncer son:

  • El consumo de tabaco: Las mujeres que fuman tienen dos veces más posibilidades de desarrollar el cáncer que las no fumadoras.
  • La promiscuidad sexual: Las mujeres con muchas parejas sexuales o que mantengan relaciones sexuales con un hombre que ha tenido muchas parejas sexuales tienen más riesgo.
  • Edad precoz de inicio de relaciones sexuales.
  • Mujeres que tienen el sistema inmunológico debilitado por el uso de medicamentos utilizados en otras patologías, así como el tratamiento para el VIH u otros tipos de cáncer.
  • Mujeres con herpes genital.
  • Utilizar anticonceptivos orales aumenta las probabilidades de desarrollar cáncer de cuello de útero.

Diagnóstico
Las pruebas de Papanicolaou (Pap) pueden detectar de forma exacta y poco costosa hasta un 90 por ciento de los cánceres de cérvix, incluso antes de que aparezcan los síntomas. En consecuencia, el número de muertes por esta enfermedad se ha reducido en más del 50 por ciento.
Es recomendable que las mujeres se hagan su primera Pap cuando comienzan a ser sexualmente activas o a partir de los 18 años y que lo repitan sucesivamente una vez al año. Si los resultados son normales durante 3 años consecutivos, entonces la prueba puede espaciarse y realizarla cada 2 o 3 años, siempre que no se cambie el hábito de vida. Si todas las mujeres se sometieran a la Pap de forma periódica podrían eliminarse las muertes causadas por esta clase de cáncer. Sin embargo, casi el 40 por ciento de las mujeres de los países desarrollados no se hace la prueba regularmente.
Si se encuentra una masa, una úlcera u otra formación sospechosa sobre el cuello uterino durante una exploración pélvica, o si los resultados de las Pap indican una anomalía o cáncer, se debe realizar una biopsia (extracción de una muestra de tejido para examinarla al microscopio).
La muestra de tejido se obtiene durante una colposcopia, intervención terapéutica en la que se usa un tubo de visualización con una lente de aumento (colposcopio) para examinar el cuello interno del útero minuciosamente y escoger el lugar idóneo de la biopsia.
Se realizan dos clases de biopsia: la biopsia en sacabocados, en la que se extrae una diminuta porción del cuello uterino que se selecciona visualmente con el colposcopio, y el legrado endocervical, en el que se raspa el tejido del canal del cuello inaccesible visualmente. Ambos procedimientos son un poco dolorosos y producen una pequeña hemorragia, aunque juntos suelen proporcionar suficiente tejido para que el patólogo establezca un diagnóstico.

 

 

 

 

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